104.1... compro, sexo vendo, sexo arriendo, sexo, sexo, se... 107.2... to the paradaise city where the grass is green and the girls are... 89.3... casos confirmados de influenza H1N1 en el mundo... 95.2......Hace siete años me quedé en la calle.
Me había casado muy joven, cuando aún piensas que las mariposas en el estómago y los sueños de una vida feliz, bastan para el amor.
Sí, me casé enamorada. O por lo menos eso pensaba. Vestido blanco, iglesia, fiesta para 300 personas; todo pagado por mi padre por supuesto; un sueño de matrimonio. Estaba en las nubes, todo estaba saliendo justo como lo había imaginado desde niña. Casi sentía que era demasiado perfecto para ser verdad. Y entonces la luna de miel.
Ya era el segundo día en un lugar paradisíaco y, como recién casados, no habíamos salido de la habitación, a lo que yo no había manifestado objeción alguna por supuesto. Hasta que ya se hacía tarde y quise salir a dar una vuelta. Él no quería, yo insistí. Él se puso de mal humor, como era habitual, por lo que no me sorprendí. Sólo lo ignoré como solía hacerlo siempre cuando adoptaba esa actitud. Me vestí rápidamente, me arreglé un poco, sin perder la alegría del momento, y me dispuse a salir. Pero cuando alcanzaba casi la puerta, él me tomó fuerte del brazo y me arrojó a la cama con violencia. "No vas a ninguna parte, quítate la ropa". Esto no es sólo mal humor, pensé... Nunca más volvió a ser sólo mal humor.
Imposible describir esos años sin caer en clichés, por lo que basta decir que viví todo el calvario que significa estar casada con un abusador. Quien solía ser un amante cariñoso, un compañero fiel, el amor de mi vida... me causó más dolor del que puedo llegar a relatar. Y, negándome a la idea de renunciar al ideal que alguna vez soñé, me quedé... por años, me quedé.
Hasta que un día, hace 7 años, lo dejé todo. Saqué fuerzas de flaqueza, tomé mi bolso, la foto de mis padres que conservaba en la sala de estar, una maleta (con un pantalón, tres poleras, un par de zapatos y el dejo de dignidad que me quedaba), y me marché. Nunca volví a mirar atrás.
¿Qué por qué lo cuento? Pues, porque hay tantas que no saben que de la calle una se recupera, de la infelicidad, ¡jamás!
Apagué el motor del auto y me bajé luciendo una enorme sonrisa en mi rostro... Sí, hoy me declaro, Felizmente Mujer.
4 comentarios:
Se es humano solamente...
Pero tambien se es sublime cuando de entre toda la sangre y fuego salimos adelante. Con cicatrices, claro esta, y muchas de ellas que nunca sanan por completo.
Pero a fin de cuentas, salimos libres...y podemos sonreir de nuevo.
Muy reflexiva tu entrada. Muy amena. Si es ficcion, buena prosa, si fue verdad...que los caminos de la vida te hallen mejor.
Saludos.
-L
http://diariomalnacido.blogspot.com
http://orgamos-agridulce.blogspot.com
Esperando con ansia y curiosidad su proxima entrega. Saludos :)
-L.
http://diariomalnacido.blogspot.com
http://orgasmo-agridulce.blogspot.com
al leer tu texto, recordé un episodio que atestigüé en un camión urbano de camino a casa: una mujer joven contestó una llamada en su celular y contestó que "ahorita que llegue (a casa supuse) le voy a decir a aquél (su marido supuse otra vez) que si me deja ir". Me quedé helada! Cómo que si la dejaba salir?? Acaso las letras chiquitas del acta de matrimonio dicen que el hombre se convierte de automático en el dueño de la mujer o que??? No entiendo, pero tienes mucha razón de la infelicidad uno no se recupera jamás...
felicidades por tu declaración...
Veo que tu blog va creciendo y creciendo como la mejor casa encendida.Y que tiene mucho de complicidad con las mujeres. Me alegra formar parte. Besos.
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